Arturo Brizio-Carter

17-10-16

     Cuando éramos adolescentes, nos hicimos muy aficionados al cine mi hermano Eduardo y un servidor. Contagiamos a nuestra palomilla de la colonia El Rosario Xotepingo y al menos dos veces por semana nos lanzábamos a alguna sala para presenciar la función. Veíamos de todo pero había una artista que se convirtió en el personaje de los sueños eróticos de toda mi generación: Edwige Fenech y sus semidesnudos que hoy harían morir de risa a cualquier mocoso de 6 años con todo lo que puede mirar en internet pero bueno, era para lo que alcanzaba.

Una vez fuimos a ver una cinta que había sido nominada para el “Oscar”; “Deliverance”, en inglés y cuyo título en español fue “Amarga pesadilla” y vaya que lo era pues contenía escenas demasiado violentas para la época pero sin querer contársela, amable lector, le platico que hay una escena memorable: En un caserío olvidado por Dios en medio de los pantanos de Louisiana, dos chavitos desdentados por la desnutrición y con la ropa toda raída están tocando un instrumento de cuerdas llamado “banjo”. Lo hacen de maravilla y a cada serie de acordes ejecutado por uno, le respondía el otro con mayor celeridad y armonía en lo que se conoció como “duelo de banjos”.

Traigo esta remembranza para ejemplificar lo sucedido en la cancha del estadio Alberto “chivo” Córdoba el pasado domingo cuando Pumas visitó a los rojos del Estado de México.

Dos entrenadores que jugaron a muy buen nivel en nuestro balompié debutaron como técnicos esta temporada. El guardameta toluqueño Hernán Cristante y el atacante Francisco Palencia, quien en algún momento de su larga carrera vistió la playera auriazul de la Universidad.

Normalmente los enfrentamientos entre Toluca y Pumas suelen ser atractivos y emocionantes pero en esta ocasión presentaba el juego ese atractivo adicional y la gente que atiborró el inmueble no se equivocó.

Fue un encuentro de alternativas, bien planteado por ambos entrenadores, con una cuota importante de desgaste físico, buenos goles y polémica arbitral.

El “duelo de banjos” lo ganó Cristante merced de dos muy buenos tantos de Enrique Triverio y Fernando Uribe, de la calidad de su guardameta Alfredo Talavera, quién se sobrepuso al error cometido en el primer gol felino para luego poner un candado a su meta y de dos yerros arbitrales cometidos por el novato Marco Antonio Ortiz.

El silbante consideró que el balón salió por la línea de meta en un centro de Matías Britos rematado en forma soberbia por Pablo Barrera y luego omitió sancionar un claro penal de Paulo da Silva sobre el mencionado Britos cuando el juego estaba empatado a un gol por bando.

Este par de estrategas tienen a sus equipos en zona de calificación, marchan empatados con 20 puntos y han entregado, hasta el momento, excelentes cuentas. ¡Larga carrera a los dos!