Viernes, junio 23, 2017
Inicio Alfredo Bielma Villanueva Alternativa correcta

Alternativa correcta

0
58
CAMALEÓN

La historia es visionaria pero no adivina; se asoma en perspectiva aunque no determina futuros; mira en retrospectiva sin por ello pecar de romántica, simplemente evoca para mejor conocer el presente y dibujar un futuro, delega en sus intérpretes la oportunidad de actuar según la hayan comprendido o de acuerdo a sus conveniencias. Por esto último no falta quien se equivoca, individuos o pueblos enteros, y, como machacara aquel lugar común de los discursos campiranos: “hay momentos en la historia de los pueblos…” cuando las circunstancias obligan a las definiciones ¿Está México en esa tesitura de disyuntiva y preparado para optar por el camino correcto?

Sin duda, en el contexto social mexicano priva la inconformidad, el descontento, la sociedad está enojada, harta de fracasos, de pobreza, frente a un discurso político cuyo diseño de la realidad en nada similar a la que se vive. Fracasos colectivos, frentazos sexenales, y una clase política anegada de corrupción, divorciada de los problemas sociales, ayuna de vocación de servicio y ausente de capacidad para resolver los problemas colectivos. Este es un escenario nada optimista que invita a buscar y acaso “encontrar” en la oscuridad una “luz de esperanza”, “diferente”, cuya fortaleza moral radica en lo excluyente porque no ha gobernado (solo parcialmente), pero ofrece todo para resolver las miserias, pobrezas, atrasos, desigualdades sociales y ¡acabar con la corrupción! Obviamente, ese panorama tan atractivo cautiva a la gente sin opción porque ya nada tiene por perder, ¿cómo rechazar perspectiva y tan seductora?

Los fenómenos sociales son irrepetibles, los acontecimientos en la sociedad se parecen pero no son iguales, profesarlo así creó la errónea conseja que postula: “la historia, cansada de crear, se repite”,  refutada en los hechos, por ejemplo, Napoleón y Waterloo son irrepetibles, igual Ciro, o Alejandro Magno, un Hitler o un Mussolini, aun cuando las circunstancias que les dieron cabida se parezcan sin ser las mismas.

Debemos creerle a la Historia, ciencia social que cuando narra comprueba. El  monstruo de la historia que conocemos como Adolfo Hitler fue un individuo con enorme talento para la disputa pública, dueño de una percepción psicológica extraordinaria respecto de su entorno social, vigorosamente persuadido de la verdad de sus convicciones, fanáticamente intransigente. De origen austriaco le dolió la capitulación del gobierno alemán en el conflicto bélico en 1918, pues a pesar de que el ejército concebía una guerra con resultados a su favor, el gobierno civil capituló, según Hitler fue un fracaso de la dirección política, no una derrota militar. El resultado fue un pueblo dolido por la derrota y la humillación infringida por los tratados de Versalles y Saint Germain, que obligaban a Alemania al pago de los gastos de la guerra; sus consecuencias: el desempleo y la pobreza. Esas circunstancias formaron el caldo de cultivo que incubó a una camarilla liderada por un caudillo de dotes extraordinarias para la agitación, Adolfo Hitler, quien señalaba en Mein Kampf : “El arte del caudillaje consiste en fijar sólidamente la atención del pueblo en contra de un solo adversario cuidando de que nada distraiga su atención. El caudillo genial debe tener la habilidad de hacer aparecer a todos sus enemigos como pertenecientes a una única categoría” (¿La mafia del poder?).

No existe parangón entre la Alemania que claudicó en 1918 y el México de 2017, ya se dijo que situaciones similares no son las mismas, sin embargo, dimensiones a parte, el entorno similar conjuga circunstancias afines: indican enojo social, irritación popular, ansias de que alguien pague los platos rotos, y en esa lógica no hay razón que valga, pero el destino de un pueblo no se diseña correctamente cuando media el coraje y la sinrazón.

Tampoco sería congruente entablar una comparación entre Hitler y López Obrador (entiéndase, entre caudillos); si en cambio en cuanto a las características del caudillaje y las tácticas para llegar al poder: la resistencia prolongada, el ofrecimiento de un mundo nuevo, la generación de expectativas que finalmente no serán cumplidas, porque gobernar no es asunto de magia o pinceladas de ocurrencia. ¿Estamos preparados para elegir la alternativa correcta?

alfredobielmav@nullhotmail.com  alfredobielmav1@nullgmail.com

17- junio-2017.

Leave a Reply

%d bloggers like this: