Eduardo Coronel Chiu

Primer informe: mal año para Veracruz

El primer año de gobierno de Miguel Ángel Yunes Linares, emanado de la coalición PAN-PRD, que este miércoles debe entregar al Congreso local el informe que guarda la administración pública, debe considerarse un fracaso, un gobierno fallido e incompetente para resolver las múltiples crisis del estado, de gobernabilidad, seguridad pública, finanzas y desarrollo. Tanto si se le compara con sus promesas de campaña electoral, como si se le evalúa por los indicadores objetivos de la realidad de Veracruz –incidencia delictiva, crecimiento económico, empleo y pobreza–, todos negativos.
En la hora de una primera rendición de cuentas, mucho queda a deber a los veracruzanos. Más allá de la demagogia que caracteriza su gobierno faccioso, de su propaganda falsa y distractora, lo que hay en este corte para evaluación son resultados muy precarios, por debajo no sólo de sus ofertas electorales, que ya se sabe siempre tienden a exagerarse, sino insatisfactorios para la mayoría de la población.
Reprueba en seguridad
Sale reprobado el gobierno de Yunes, evidentemente en materia de seguridad pública. Por más excusas que quiera poner, desde echar la culpa a factores externos, que es un problema nacional, responsabilizar a sus antecesores, criminalizar a las víctimas o referir que es una guerra entre malos, en Veracruz prevalece una percepción de temor e indefensión ante la incontenible oleada delictiva. Pero no solo es la percepción, los datos de incidencia delictiva y las mediciones de organizaciones autónomas registran un notable incremento en el gobierno de Yunes de los delitos de alto impacto –homicidios, secuestros, extorsión y robos– muy por encima de los años previos. Condecorado en negativo como el estado con más ejecuciones en el país, segundo lugar en secuestros y cuarto en víctimas de extorsión, por ejemplo. Para el primer informe, Yunes no tiene nada que presumir en seguridad pública. Es claro que fue incapaz de recuperar la paz social y el estado de derecho.
Trampas en Finanzas
Tampoco en Finanzas públicas, donde aplicaron el método de la falsificación de la contabilidad gubernamental; de un plumazo arbitrario borraron cuentas de pasivos por más de 40 mil millones de pesos y las trasladaron a cuentas de orden “para depuración”, situación irregular con la que tratan de engañar que “han reducido el déficit” y están por estabilizar las finanzas del estado. No pagó los adeudos institucionales heredados y solo administró las expectativas de los acreedores del sector empresarial y dio largas a los organismos públicos.
La reestructura de la deuda pública por 38 mil millones de pesos recién adjudicada a los bancos acreedores, que dice le concederá “ahorro de 2 mil millones de pesos anuales”, es un negocio con banqueros y por las comisiones; un espejismo, patean el bote, extendiendo el plazo de pago a 25 y 30 años más. Con el obvio incremento de la deuda total, y el progresivo aumento de los pagos anuales; beneficio de muy corto plazo, y que la carguen los que siguen.
Los despidos de personal, más de 5 mil empleados, según abogados laboralistas que los asesoran, solo han servido para abrir cancha a los cuates y recomendados del nuevo grupo, se destaca la banda de los poblanos, sin reconocer los pasivos contingentes que están generando para cuando se resuelvan los juicios en curso.
Aunque el Gobierno Federal ha entregado más recursos al gobierno de Yunes –11 mil millones extras por participaciones y aportaciones, según el informe trimestral de Sefiplan a septiembre (o casi 6 mil millones de pesos, de acuerdo a los datos de Hacienda a Octubre–, este excedente no se ha reflejado en más obras o mejores servicios a la población. ¿En qué se han gastado?
Recesión y más pobreza
En el primer año de gobierno de Yunes Linares la economía del estado cayó en recesión. Según las mediciones de INEGI, Veracruz lleva dos trimestres consecutivos sin crecimiento en el indicador trimestral de la actividad económica, el primer trimestre fue en cero, el segundo -1.1, de -0.6 % en los seis primeros meses.
Con la recesión hay menos empleos y si según el Coneval en su última evaluación, el 58% de la población del estado, alrededor de 4 millones de veracruzanos, vive en situación de pobreza –al menos una carencia e ingresos debajo de la línea de bienestar– no hay como remontar el marcador de la tendencia con el programa electorero de Yunes “Veracruz comienza contigo”, aunque sí manera de manipular la clientela.
Escasa obra pública
No se sabe que vaya a anunciar de realizado en obras públicas, porque apenas ha puesto algunas primeras piedras y hecho unas pocas reconstrucciones, nada visible ni significativo; lo más notable, pero oscuro, son las prórrogas de concesiones carreteras a sus socios Ruiz, en el Libramiento Plan del Río y la autopista Cardel-Veracruz (¡cómo les celebró el libramiento!), sin que a la fecha se haya transparentado cuál fue la contraprestación en obras y su costo (el salpicón menos).
Justicia facciosa y negociada
Aunque en su propaganda del primer informe se quiere adjudicar Yunes Linares el mérito del encarcelamiento de Javier Duarte, sometido a juicio por el Gobierno Federal, como es sabido por delincuencia organizada y lavado de dinero, es improcedente que lo trate de consignar como uno de sus resultados de gobierno.
En los demás de la banda de Duarte ha practicado la justicia selectiva y negociada, un pequeño grupo de ex secretarios –Arturo Bermúdez (Seguridad Publica), Gina Domínguez (Comunicación Social), Mauricio Audirac (Sefiplan)– están en prisión preventiva vinculados a proceso, pero ninguno de estos ha devuelto nada, ni han sido sentenciados aún. Las devoluciones que presume son arreglos por fuera, con colaboracionistas, delatores, ordeñas las “extra legales” (y otros bienes, que le compartió la PGR), una cantidad menor en comparación con los montos del daño patrimonial determinado para la administración de Javier Duarte. En cambio no pocos duartistas que le entregaron bienes o actúan ahora como sus operadores políticos, son intocables.
En su justicia facciosa se cuentan los procesos contra César del Ángel, el líder de los 400 Pueblos, por terrorismo y motín, con clara motivación de venganza política –por poner la imagen de Yunes como taparrabos– y el encarcelamiento al constructor de la Torre Pediátrica, César Augusto Morando Turrent, por que le cobró los adeudos del gobierno anterior, y al dirigente de Tamsa, Pascual Lagunes, de militancia priista.
En campaña
El principal objetivo de Miguel Ángel Yunes Linares no es institucional, sino de facción y grupo político, sobre todo de clan familiar. Como los dos años para los que fue electo son muy poco tiempo –ya consumió casi la mitad– su obsesión de poder es mantenerse en control del estado de Veracruz, es de todos sabido que pretende heredar el cargo a su hijo Miguel Ángel Yunes Márquez, el alcalde saliente de Boca del Río. De querer cualquiera quiere, la disputa viene en la elección concurrente para 2018 de gobernador del estado y Congreso local con las federales de Presidente de la República, senadores y diputados al Congreso de la Unión. Los resultados de Yunes al primer año de gobierno son desastrosos, pero desde el poder se cree posible todo, hasta confundir una monarquía con una república, poner a su hijo y seguir gobernando a través de él, como menor de edad, en una especie de regente.
El primer año de gobierno es oportunidad para que los veracruzanos lo evalúen.

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