Héctor Coronel Brizio

 

No voy a comentar precisamente de los beneficios de impacto social que tiene la ciencia, sino de otro particularmente importante que frecuentemente olvidamos pues nuestra idea de “ciencia” generalmente la asociamos a trabajos en laboratorios, investigadores de bata blanca, telescopios, etc.

Quiero compartir, con quienes tengan la fineza de leerme, una de las aportaciones más importantes derivadas de la ciencia y que la constituye formación científica de un pueblo.

Sin entrar en detalles de lo que “ciencia” significa, por la complejidad que eso implica, y partiendo del hecho de que todos tenemos una noción de lo que la ciencia es, mencionaré de manera general que la ciencia es el modo en que la sociedad adquiere nuevo conocimiento.

Pues bien, existen principios fundamentales de una formación científica y ello implica dos aspectos que considero altamente importantes también en un contexto social: el establecimiento de una duda acerca de lo que observamos y la necesidad de un sustento o demostración de lo que se afirma; esto es, una formación científica implica no afirmar nada que no pueda ser demostrado o sustentado, ni creer en nada sólo porque alguien lo dice.

La formación científica de los integrantes de una sociedad, evita que seamos engañados y mejor aún, que nos engañemos nosotros mismos al creer cualquier cosa que nos dicen u obtener conclusiones apresuradas sobre cualquier tema.

Una formación científica promueve el pensamiento crítico y con ello preguntas simples a problemas importantes.

Por ejemplo, si yo escribiera algo como

“Es necesario promover el fortalecimiento de la acción educativa en los diversos niveles  y modalidades a partir de repensar los esquemas actuales asociados a la función de educar, desde una perspectiva multifactorial que amplíe la noción tradicional mediante una visión de futuro, que establezca sinergias entre los diversos actores del quehacer educativo, siempre considerando a la calidad y a la pertinencia social como el ejes fundamentales para apostar a la construcción y desarrollo de modelos educativos innovadores que beneficien a nuestros niños y jóvenes, brindándoles una formación integral que constituya la base para elevar su aprendizaje y como consecuencia, sus niveles de bienestar en su entorno social.”

y usted hace un análisis del contenido de ese texto, verá que no dice nada; es sólo una sucesión de frases que “suenan bien”, pero no hay aportación alguna en ellas.

La educación tiene un amplio propósito, sí, pero de manera muy importante la transmisión del conocimiento y la formación de los jóvenes en el pensamiento científico.

Pero no es únicamente mediante la educación formal que esto puede hacerse. Es a través de políticas públicas en la materia, que permitan su difusión; los gobiernos, a través de sus acciones, deben ser congruentes con dicho propósito, dejando a un lado la conocida estrategia utilizada por muchos grupos para alcanzar o mantener el poder, llamada demagogia, y sustituirla por definiciones claras de programas y acciones cuyos resultados puedan ser evaluados objetivamente.

Sería muy grave permitir que, como consecuencia, el conocimiento se encuentre en manos de sólo unos cuantos y es por ello que debemos procurar que éste llegue al mayor número posible de ciudadanos ya que, en la medida que esto ocurra, menos oportunidad tendrá una oligarquía de utilizarlo para engañar, manipular opiniones, sentimientos e incluso promover el fanatismo y la corrupción.

La necesidad de que los gobiernos destinen apoyos para la investigación científica y la difusión del conocimiento científico, es insoslayable. El conocimiento científico y su difusión, así como la promoción de la formación científica de un pueblo, son la defensa más poderosa que tiene una sociedad para aspirar a mejores condiciones de vida. En la medida que aprendamos a cuestionar, a no creer algo simplemente porque alguien lo dice y a tratar siempre de encontrar el fundamento para sostener o refutar una acción o una afirmación, estaremos evitando que nos engañen o que nos engañemos nosotros mismos y contribuiremos a hacer de México un mejor país para todos.

Hay muchos lugares en el mundo donde pensar es considerado el peor de los crímenes, porque quien piensa, atenta contra los intereses de las oligarquías y eso puede resultar contagioso…

 

1 COMENTARIO

  1. Para el final : y prefieren mantener con los ojos cerrados a su pueblo……como los gringos con sus enervantes y al pueblo mexicano sin honradez ni leyes q permitan a su partidocracia seguir saqueando……Saludos médico…..exquisitos comentarios…. felicidades….

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