Héctor Coronel

 

“El miedo que sienten al imponerme esta sentencia, tal vez sea mayor que el que siento yo al aceptarla.”  Giordano Bruno, al ser sentenciado a morir en la hoguera.

Me llama la atención darme cuenta que al parecer no todos entendemos la diferencia entre una opinión, un hecho y una afirmación.

Una opinión, es un juicio que se forma una persona sobre algo y quien la emite se encuentra en todo su derecho de hacerlo; no está sujeta a la aprobación de nadie y cualquier intento de señalar o denostar a alguien por opinar distinto a nosotros, es un acto de agresión e ignorancia.

Un hecho es cosa distinta, pues puede ser verificado como tal, mientras que una afirmación debe ser demostrada como cierta y nada más penoso hay que observar a un académico que cree que posee la verdad por sobre todos los demás sólo porque así lo piensa, pues esto dista mucho de la idea de lo que un científico es.

Los académicos contamos con una formación que nos permite fácilmente entender la diferencia y promover la tolerancia y el respeto como forma civilizada de convivencia, conocemos perfectamente nuestra alta responsabilidad en el progreso de la sociedad ya que nos corresponde enseñar y formar con el ejemplo.

Personalmente, imagino la universidad pública como un espacio de discusión, sí, pero del mismo tipo que se tiene con colegas en un congreso, una réplica a los revisores de un artículo científico que se pretende publicar o una en la que se discute la validez o no de una hipótesis.

Si el único argumento que podemos esgrimir contra quienes piensan distinto es la descalificación arbitraria y así lo permitimos desde las universidades, vayamos preparando las hogueras en las plazas principales de cada ciudad de este país, pues no estaría lejano el día en que saldríamos a las calles a quemar los libros y señalar a aquellos que se atreven a disentir de nuestras ideas para quemarlos en la hoguera, corriendo el riesgo que en alguna ocasión, sean nuestros libros los que sean quemados y nosotros quienes seamos señalados.

Personalmente me honra tener entre mis amigos a académicos cuya opinión difiere de la mía, pues eso ha promovido el intercambio de ideas y nuestro crecimiento intelectual.

Bueno, esa es mi opinión pero nadie está obligado a hacerla suya, y yo, lo último que haría, sería descalificar a quien no la comparta.

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1 COMENTARIO

  1. Muy buena observación, la de distinguir en juzgar, el hecho y la afirmación y sobre todo a quienes va dirigida. Quiénes son parte fundamental de formar opinion

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