En México existe una cultura periodística pasiva y limitada: Mireya Márquez

En México existe una cultura periodística pasiva y limitada: Mireya Márquez

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  • Es académica de la Universidad Iberoamericana, dio una conferencia en el CECC de la Universidad Veracruzana
Mireya Márquez Ramírez, académica e investigadora de la Universidad Iberoamericana

Mireya Márquez Ramírez, académica e investigadora de la Universidad Iberoamericana

David Sandoval Rodríguez

Xalapa, Ver. 10/10/2016.- El buen periodismo que se hace en México ocurre pese a los medios y no con la ayuda o apoyo de éstos, recalcó Mireya Márquez Ramírez, académica e investigadora de la Universidad Iberoamericana y coordinadora del programa Prensa y Democracia (Prende), al visitar el Centro de Estudios de la Cultura y la Comunicación (CECC) de la Universidad Veracruzana.

La investigadora del periodismo dictó la conferencia “Medios de comunicación, periodismo y poder en México”, donde señaló que “el buen periodismo se hace por los buenos periodistas de este país que tienen que sortear toda cantidad de obstáculos para ejercer su labor”.

Agregó que para entender el clima de inseguridad que impera por toda la República contra los reporteros, debe comprenderse primero la complejidad de la relación con el poder que existía antes del incremento de los asesinatos y desapariciones de los mismos.

Acotó que aquellos periodistas reconocidos incluso internacionalmente por sus trabajos de investigación como Marcela Turati, Laura Castellanos, Daniel Lizárraga, Diego Enrique Osorno, Anabel Fernández o Lydia Cacho, “ya no están de obreros en ninguno de los medios mexicanos, son freelance, venden su trabajo, su firma”.

Añadió que ellos, de alguna forma fueron remando contra la corriente, buscando sus propios temas y hoy su apellido tiene un reconocimiento y son quienes ganan premios año tras año; no obstante, son un reducido grupo de periodistas, semejante a aquél de intelectuales del siglo XIX que ejercían el periodismo.

“La gran tragedia del periodismo mexicano es haberse tecnificado, de tal forma que nos pagan por lo que hacen las manos y no lo que hace el cerebro.”

Con base en los resultados de una investigación reciente que efectuó aplicando una encuesta a periodistas nacionales, se descubrió que el 75 por ciento cuenta con estudios a nivel licenciatura o profesional; sin embargo, advirtió que “las universidades enseñamos con un modelo que pone como contrapeso del Estado a los medios y estamos enseñando un ideal, pero es un sistema que no funciona así”.

En Estados Unidos se puede enseñar este modelo porque impera otro sistema de mercado y la relación con el poder actúa como dicho contrapeso. Por el contrario, en nuestro país se hace muy poco periodismo de investigación, principalmente por las condiciones de libertad y autonomía ante los poderes políticos y económicos.

“Tenemos un modelo ambiguo y contradictorio de prensa y periodismo, un sistema de medios regionales cuyo cimiento es la cultura clientelista y tenemos una cultura periodística pasiva y limitada”, precisó.

“No tenemos un modelo definido de periodismo, nuestras escuelas nos enseñan un modelo neoliberal, nuestra prensa nunca fue pensada para venderse a los lectores sino para gustar a los gobernantes, por tanto, el periodismo siempre ha estado desconectado de los ciudadanos”, dijo.

Ello deriva en que su autonomía ante los poderes sea reducida y, en consecuencia, sus ingresos sean bajos; “somos desechables porque no estamos haciendo el trabajo intelectual que realizan los franceses, por ejemplo, en otro modelo”.

Ante dicho panorama, es muy fácil desaparecer periodistas o asesinarlos “porque además, en este modelo liberal ‘capturado’, pese a la existencia de instituciones que trabajan, en apariencia, como las estadounidenses, en realidad se opera con los mismos instrumentos negociados por debajo del agua”.

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