• Es madre, trabajadora del Conafe y estudiante del SEA de la UV
  • Está convencida de que la profesionalización implica no sólo mejores condiciones laborales sino de vida

 

Demetria Reyes aconsejó aprovechar las oportunidades de la vida

Karina de la Paz Reyes Díaz

Xalapa, Ver., 09/08/2017.- La vida está hecha de retos y todo implica tomar decisiones, pero cuando se es joven se toman las menos acertadas, por eso es mejor aprovechar las oportunidades cuando se presentan, no esperar ni desperdiciarlas, porque después es más complicado. “No es que se vuelva imposible, porque todo en la vida se puede lograr, la cuestión es tener la motivación suficiente para luchar”, compartió Demetria Reyes Hernández, estudiante del Sistema de Enseña Abierta (SEA) de la Universidad Veracruzana (UV).

Hace 22 años Demetria ingresó a Licenciatura en Contaduría de la UV y desertó ante la dificultad que le representó una materia; años después se incorporó a Pedagogía, pero situaciones familiares no le permitieron continuar. El interés por prepararse profesionalmente y mejorar en el ámbito laboral no ha cesado y actualmente estudia Administración en el SEA.

Recién salió de la preparatoria fue instructora en La Cañada I, municipio de Tepetlán, Veracruz, por parte del Consejo Nacional de Fomento de Educativo (Conafe) y posteriormente ingresó a Contaduría de la UV, pero en el primer semestre se le dificultó la contabilidad, en Examen de Título de Insuficiencia reprobó la materia correspondiente y en consecuencia tuvo que darse de baja.

Enseguida, se incorporó al campo laboral y por azares del destino su primer empleo consistía en ser precisamente auxiliar contable, “a pesar de todo”. Posteriormente, se casó y tuvo dos hijas –actualmente Marintia tiene 20 años y Hannia Saraí, 16–, ‑pero eso no menguó su interés por estudiar una licenciatura e ingresó a Pedagogía también en la UV. No obstante, complicaciones familiares le impidieron concluir la carrera.

Hace 11 años se divorció, casi al mismo tiempo que ingresó a trabajar en el área administrativa del Conafe, donde hasta la fecha se desempeña como auxiliar operativo.

“Actividades y responsabilidades son muchas. Dentro de las más generales está atender regiones de varios municipios –Jalacingo, Atzalan, Altotonga y Tlapacoyan–. Atendemos la educación básica –preescolar, primaria y secundaria–; organizamos a jóvenes que se van a dar clases a comunidades de dichos municipios‑, como yo lo hice hace tiempo; a éstos les llevamos apoyo económico y recuperamos información para armar expedientes de los alrededor de mil 600 estudiantes que atienden; repartimos materiales escolares, eso es de lo más general”, sintetizó su labor diaria.

Pero ese interés por continuar con la educación superior seguía inamovible: “Estudiar una licenciatura es un pendiente que tengo, un reto. Deseo tener una profesión, prepararme y tener más herramientas para poder desenvolverme en mi trabajo”, dijo.

En este tercer intento hubo algo especial que la inspiró a retomar tal pendiente personal: hace cuatro años hubo una oportunidad de ascenso laboral temporal (dos años), lo que implicó una mejora económica y el aliento a seguir preparándose profesionalmente.

“Fue muchísimo desgaste en actividad, sin embargo las cosas que aprendí en esos dos años que estuve en el puesto me motivaron. Lamentablemente, por circunstancias administrativas, sólo dos meses percibí el sueldo que me habían ofrecido.”

Una vez concluido el plazo, Demetria regresó a su puesto habitual, pero con nuevas habilidades y conocimientos, como la agilidad para manejar el programa computacional Excel.

Todo ello la motivó a postularse para ingresar al SEA de la UV en mayo del año pasado, al mismo tiempo que su hija menor presentó examen para ingresar a la Preparatoria Constitución de 1917.

“Estábamos muy nerviosas las dos, motivándonos una a la otra para que no decayera el ánimo y las ganas de seguir. Por fortuna, las dos quedamos, yo en el lugar 32 y ella en el 30. Y seguimos animándonos todo el tiempo.”

Demetria se dijo contenta y satisfecha con lo que cada sábado aprende en Administración, sobre todo porque tiene mucha relación con sus responsabilidades laborales.

“Al final de la carrera tengo planeado irme por la administración pública y quiero seguir estudiando una maestría. Ya que entré, le quiero seguir, ¡para atrás ni para tomar vuelo!

”La última vez que estudié fue hace 11 años y regresar a ese ambiente me costó mucho trabajo. El primer día de clases entré al salón y la cara de mis compañeros me dijo su pensar: ‘es la maestra’; yo les aclaré :‘no soy su maestra chicos, soy su compañera’. Lo mismo me pasó este semestre en inglés, porque lo tomé escolarizado en Humanidades.”

Un factor a favor de Demetria ha sido la estrecha convivencia que tiene con quienes desempeñan su servicio en Conafe y la hija preparatoriana, lo que le ha permitido tener facilidad para relacionarse con personas más jóvenes que ella.

Pero no todo son vientos a favor, aclara, hay materias que le representan mucha dificultad, como Matemáticas Administrativas, eso no impidió que lograra ser parte de los 474 universitarios beneficiados con las Becas Escolares UV 2017, periodo académico Febrero-Julio, que la institución otorgó en las cinco regiones universitarias.

“Este semestre en particular fue muy cansado porque tomé clases en el sistema escolarizado, para ir adelantando. Llevo Bailes Nacionales (del Área de Formación) de Elección Libre, así como Inglés.”

Tan sólo la experiencia educativa de Inglés la cursó lunes, miércoles y viernes, de 16:00 a 18:00 horas, una hora después de su salida del trabajo, por lo que trasladarse del sur de la ciudad a la Unidad de Humanidades le implicó un esfuerzo y a la vez un desgaste. Además, lunes y martes también tomaba la clase de Bailes Nacionales.

“Cuando llegaba a casa, en la noche, creo que ni pensaba, de agotamiento. Pero me ha servido mucho, porque la clase de Bailes me relajaba. Además, mis dos hijas están muy contentas porque estoy estudiando y me animan mucho a seguir.”

Demetria tiene un motivo para continuar por este camino, para consolar esos desvelos y las noches en que el cansancio no le permite ni pensar: “Si no hay la posibilidad de tener una mejora laboral, tengo la idea de crear un negocio propio, de ser autónoma y apoyarnos mis hijas y yo, crear una empresa juntas. La mayor está estudiando Diseño Gráfico en Reynosa, donde radica su padre, y la menor quiere Diseño de Modas”.

Mientras tanto, Demetria –quien tiene 41 años de edad– ya está inscrita al tercer ciclo de la licenciatura.

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