• En las universidades, la discriminación y la victimización por motivos sexuales son una práctica recurrente
  • La violencia que permea en el país también permea en los individuos, esto se refleja en las relaciones de pareja, indicó Gabriela Saldívar Hernández
Participantes de la Mesa 2 “Violencia de género”, del Coloquio “Cuerpos, violencias y vulnerabilidad en espacios de riesgo”

Participantes de la Mesa 2 “Violencia de género”, del Coloquio “Cuerpos, violencias y vulnerabilidad en espacios de riesgo”

Paola Cortés Pérez

Xalapa, Ver. 15/10/2016.- Las instituciones de educación superior (IES) no han quedado exentas de la violencia, por el contrario, se han convertido en lugares poco seguros donde se registran actos de violencia por discriminación, advirtió Sara Huerta González, docente de la Facultad de Enfermería, de la Universidad Veracruzana (UV), región Poza Rica, durante su participación en el Coloquio “Cuerpos, violencias y vulnerabilidad en espacios de riesgo”.

El evento fue organizado por la Red Temática de Colaboración Académica “Antropología de género y emociones en grupos vulnerables”, integrada por los cuerpos académicos (CA) Estudios Socioculturales y Estudios Socioculturales, de Género y Cultura Visual, de la UV, y Grupo de Etnografía y Estudios Sociales Aplicados, de la Universidad Castilla-La Mancha, España.

La Mesa 2 “Violencia de género” se realizó el miércoles 5 de octubre, en el Auditorio “Gonzalo Aguirre Beltrán” del Instituto de Investigaciones Histórico-Sociales (IIH-S), y contó con la participación de Alba González Reyes, docente de la Facultad de Trabajo Social de la UV; Gabriela Saldívar Hernández, del Instituto Nacional de Psiquiatría “Ramón de la Fuente Muñiz”; Bárbara Valdés Benítez, del IIH-S, y Alma Vallejo Casarín, de la Facultad de Psicología.

Durante la ponencia “Percepción del acoso sexual: el caso de estudiantes de Enfermería de la UV, en Poza Rica, Veracruz”, Huerta González indicó que las IES se han convertido en lugares poco seguros, donde la discriminación y la victimización por motivos sexuales parecen ser una práctica recurrente.

La violencia sexual es un fenómeno que preocupa a todas las universidades y la UV no es la excepción, por ello ha implementado la “Guía para la atención de casos de hostigamiento y acoso sexual”.

Reconoció que en los últimos años hay una visibilización creciente del fenómeno de la violencia sexual, por lo mismo las víctimas tienen mayor conocimiento de sus derechos, hay un aumento en la demanda de atención especializada y se crearon leyes orientadas hacia la protección de los derechos humanos y a una vida libre de violencia.

Por su parte, Gabriela Saldívar sostuvo que la violencia que permea en el país y la sociedad mexicana, también permea a los individuos y esto se refleja en las relaciones sentimentales de pareja.

La Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares, de 2003, 2006 y 2011, la violencia emocional registró los mayores índices. En el estado de Veracruz, el 16.7 por ciento de las mujeres han sufrido algún tipo de violencia.

Asimismo, en una encuesta que realizó a 870 estudiantes de secundaria, el 51.1 por ciento reconoció haber sufrido violencia durante su noviazgo.

En México, de 2006 a 2012, 13 mil 606 mujeres fueron asesinadas, mientras que 117 mil 859 hombres murieron. Sin embargo, señaló, la diferencia radica en que la gran mayoría de los varones fallecen a causa de armas de fuego; en cambio, las principales causas de muerte entre las mujeres son el ahorcamiento, arma blanca o envenenamiento.

En tanto, Alba González expuso el tema de la violencia sexual en infantes en la región del Totonacapan, el cual ha estudiado después de que dos estudiantes universitarias fueron violadas, “lo sorprendente fue que este caso pasó de ser una noticia escandalosa a no ser importante para las autoridades, sólo hubo silencio”.

En la investigación que realizó del periodo 2010-2014, encontró que las denuncias por violaciones sexuales fueron hechas por abuelas, madres o tías de las víctimas, que eran niñas de cuatro a 12 años de edad.

Del total de denuncias registradas en este periodo: en 2010, el 40 por ciento fueron por violencia sexual; en 2011, fue el 60 por ciento; en 2012 se registró un incremento importante, al alcanzar el 87.02 por ciento; en 2013, fue el 73.33 por ciento; y en 2014, el 62.85 por ciento.

“En 2012, cuando ingresó el crimen y el narcotráfico en pleno a la ciudad de Poza Rica, el número de violaciones aumentó. Esto indica que bajo el fantasma del crimen organizado se esconde un tipo de violencia doméstica que se perfila como si fuera parte del crimen organizado, entonces los agresores y delincuentes se vuelven invisibles, anónimos, cuando se sabe que son la propia familia.”

Planteó la necesidad de que los académicos trabajen en conjunto con las comunidades, las autoridades y pobladores para hacer un trabajo de conciencia social sobre este tipo de violencia que es invisible para las autoridades.

Finalmente, Alma Vallejo presentó un resumen sobre el proyecto de investigación que hace entre las familias totonacas, el cual intituló “Roles de género en familias de adolescentes totonacas”; y Bárbara Valdés dio lectura al escrito “Las magas y sus ríos: la construcción de narrativas en Ángel R. Cabada, Veracruz”, donde un grupo de mujeres le compartieron sus experiencias y acercamiento con la violencia doméstica.