Jazzuv: una variable idiomática

Jazzuv: una variable idiomática

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Ana Karina Galicia Valencia, vocalista de Hilvana

Ana Karina Galicia Valencia, vocalista de Hilvana

Lucero Mercedes Cruz Porras

Xalapa, Ver. 17/10/2016.- Los episodios fugaces y la fascinación por los extraños noctámbulos han estado siempre presentes en el arte de lo onírico. A decir de Julio Cortázar, poeta, escritor y efervescente seguidor de la música –aquella que surge en libertad, que nace de madrugada–, el jazz “era una música que permitía todas las imaginaciones”; es por ello que, preso de una obsesión por hallar la raíz creativa de lo improvisado, logró una labor “jazzística” en su literatura.

La historia de los orígenes y la evolución de este género, que ha permanecido vigente hasta la actualidad, contada en los pasillos del Centro de Estudios de Jazz de la Universidad Veracruzana (Jazzuv), constituye un mosaico de diferentes agrupaciones de estudiantes con enfoques autónomos, que expresan, a través de la música, su visión de la vida. Como parte de este marco cultural, que converge entre visiones y matices prismáticos, Universo difunde la voz y la propuesta de tres bandas musicales gestadas en Xalapa.

Hilvana, los entretejidos de una música que cuestiona

La honestidad y la diversidad, como bases conceptuales del colectivo Hilvana, han configurado el camino de seis músicos que se unieron para hallar un discurso que fusiona el soul, el folk y el jazz en sus interpretaciones.

La alineación, conformada por jóvenes estudiantes de la Licenciatura en Estudios de Jazz provenientes de diferentes latitudes del país, reúne la experiencia de Raúl Martínez Rodríguez en el bajo, Alexis Contreras Sánchez en la batería, Abraham Rendón Coronel en la guitarra, Carlos Martínez Orozco en la trompeta, José Carlos Pérez Ricaño en el saxofón tenor y Ana Karina Galicia Valencia como vocalista, quien profundizó sobre las líneas temáticas principales en el trabajo de Hilvana.

Adalberto Pérez Aguilar, fundador de Adal Pérez Cuarteto

Adalberto Pérez Aguilar, fundador de Adal Pérez Cuarteto

¿Cuándo surge la idea de Hilvana?

Nació en abril de este año. Los integrantes coincidimos en el Jazzuv en el mismo periodo escolar. La intención del proyecto fue hacer una fusión entre estilos con los que nos identificamos para hacer una propuesta fresca que no tan sólo innovara en el aspecto musical, sino dando un especial enfoque al aspecto lírico; nos interesa que las letras de las canciones tengan un contenido que deje un registro de lo que pasa en nuestro entorno, nos gusta ir más allá de las temáticas sentimentales para hablar de lo social y de lo que nos preocupa como jóvenes.

¿Quién escribe las letras?

Yo las escribo. Nuestro proceso creativo se da en conjunto: los músicos hacen las melodías, unimos nuestras ideas y dialogamos para estar de acuerdo sobre los temas a los que yo les doy vida con palabras. Somos un colectivo que comparte una manera de pensar.

¿Cuáles son los motivos temáticos principales en Hilvana?

Puedo mencionar algunas canciones para ejemplificar las líneas que hemos abordado en nuestro discurso: El fango, habla sobre la idea de no darse por vencido y seguir adelante, hay una parte que dice “yo sé que nada está perdido si creo en mí, yo me levanto del fango para seguir la función”; Raíces, habla de un amor constructivo que te hace mejor como persona; La carcasa, aborda la importancia de la honestidad con nosotros mismos.

Realmente buscamos llegar a una noción de individualidad relacionada con aquel autoconocimiento que nos ayuda a defender nuestra manera de ser y nuestra postura ante la sociedad, sólo así podemos regresar a la raíz de nuestra identidad.

Alejandro Lozano Villagarcía, baterista de Adal Pérez Cuarteto

Alejandro Lozano Villagarcía, baterista de Adal Pérez Cuarteto

¿Cuál es tu impresión sobre el movimiento del jazz en Xalapa?

Creo que es una ciudad afortunada porque hay expresiones artísticas muy buenas; yo soy de Puebla y como estudiante foránea me doy cuenta de la riqueza cultural que existe aquí, aprendes de los demás y maduras como músico. Creo que hay un gran crecimiento en el Jazzuv, que a través del apoyo de diversas instituciones ha logrado el impulso de sus estudiantes y el fomento de las agrupaciones que surgen al interior; esto es un buen punto de partida para llevar música como la nuestra a lugares donde no es común escucharla.

En Hilvana, por ejemplo, buscamos que nuestras creaciones coincidan con la gente, porque al final el arte es una cuestión social que suscita la identificación con el público.

¿Cómo ha sido la gira Soul Sessions de Hilvana?

Hemos tenido una buena recepción, recientemente nos presentamos en el Festival Internacional de Arte y Cultura Quimera 2016, en Metepec, Estado de México, y en el Festival Internacional Vive Alterno Cervantino, en Guanajuato. A pesar de presentarnos en diversas sedes, no olvidamos que el proyecto nació en Xalapa y buscamos ofrecer conciertos en la ciudad constantemente.

Nos encontramos muy motivados porque hace poco ganamos una beca del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca) para producir nuestro primer material discográfico; tenemos la idea de realizar las sesiones de ensayo con las puertas abiertas al público para interactuar con todo aquel que sienta inquietud por conocer el trabajo de Hilvana. Queremos que nuestra música llegue a más lugares y que el público crezca, profesionalizando el grupo cada día.

Adal Pérez Cuarteto, cómo dar voz a un sentimiento

La versatilidad, lazo fundamental en la unión de cuatro músicos con intereses similares e ideologías cercanas, ha creado una amalgama que expone sentimientos profundos y transmite una poética musical con metáforas únicas.

Adal Pérez y Alejandro Lozano

Adal Pérez y Alejandro Lozano

Este proyecto combina la habilidad de cuatro amigos que se conocieron en las aulas de la Facultad y, guiados por una pasión innata por la música, generaron una propuesta con una voz sensible. El cuarteto está integrado por el pianista chihuahuense Aldo Rivera Olguín, el contrabajista oaxaqueño Jorge Gamboa Pacheco, el baterista coahuilense Alejandro Lozano Villagarcía y el saxofonista veracruzano Adalberto Pérez Aguilar. Los dos últimos narraron la historia de Adal Pérez Cuarteto.

¿Cuál es el origen del cuarteto?

Adal: Estoy seguro de que en el cuarteto están los mejores músicos del Jazzuv: Aldo es un pianista increíble, Alex es el mejor baterista que conozco, se lo he dicho constantemente, y Jorge Gamboa tiene una forma asombrosa de tocar. Los tres son músicos con los que puedo estar seguro de que siempre transformarán y explotarán de la mejor forma mis ideas.

Desde que los conocí tenía la inquietud de tocar con ellos; hubo un cambio en mi modo de ver el trabajo de los demás y decidí experimentar con sonidos que se repetían en mi cabeza, hasta que logré composiciones que dentro de su sencillez poseen un contenido sentimental auténtico.

¿Hay temas constantes en su música?

Adal: La música del cuarteto tiene una línea intelectual y una sentimental que se complementan de manera profunda. Todas mis composiciones tienen una razón de ser, son experiencias que me han pasado y las he tratado de plasmar de alguna forma especial, están relacionadas con episodios que han marcado la óptica con la que contemplo la vida. Concibo la música en pequeños detalles que me generan un sentimiento y si puedo volverlo tangible, sé que estoy haciendo bien mi trabajo.

Por ejemplo, conocí a Greg Osby –un músico consagrado en el jazz– en un concurso, confío en mi talento y me invitó a tomar clases con él; esta experiencia ha sido una gran inspiración, por eso escribí una canción dedicada a lo que aportó en mi vida, se titula One for Greg.

También hay una composición, DNA, que surgió del impacto familiar de la enfermedad de dos primas cercanas a mí, quienes tuvieron una infancia normal pero al llegar a los 10 años comenzaron a tener ataques epilépticos. Otra canción que escribí, A mis padres, expresa todo el amor que siento por ellos y el agradecimiento que les tengo por haber crecido en un hogar con apoyo incondicional.

¿Cómo es la convivencia en el cuarteto?

Alejandro: Todos somos buenos amigos, podría decir que mis compañeros son personas con las que he tenido experiencias muy agradables y me han regalado los mejores momentos de mi vida; son muy especiales para mí. No somos de muchas palabras, pero sabemos que hay un lazo fuerte que nos une, lo que ayuda a que el ambiente para tocar sea agradable.

¿Cuál es el destino del proyecto?

Adal: Estoy seguro de que todos tenemos muchas ocupaciones y somos buenos músicos que podemos tocar en cualquier escenario. Me gustaría que la esencia de todos siga presente en nuestra música, llevándola a más lugares, sin descartar la idea de tocar en festivales o hacer una grabación.

El cuarteto es también un buen laboratorio para probar música; la intención es que se siga escuchando lo que tenemos que decir y organizar cada vez más nuestras presentaciones.

Alejandro: Los estudiantes siempre anhelan del futuro la oportunidad de tocar con algún artista famoso, pero para mí el grupo ideal es éste, ellos son las personas con las que me gustaría consolidar un proyecto.

En la actualidad, ¿consideran que se han abierto espacios para nuevas agrupaciones?

Adal: La gente está escuchando nuevas propuestas, abriendo sus oídos a música que hace años no se podía concebir, como el hip hop mexicano, entre otras. Cada vez el público se diversifica más: hay niños pequeños, jóvenes y adultos mayores interesados en las propuestas actuales.

Aún falta inversión y apoyo de las instituciones correspondientes, pero la recepción del público nos da a los músicos una base sólida para actuar, porque sabemos que hay más apertura para escuchar.

¿Hay activismo en el arte en México?

Adal: La mejor manera que tenemos los músicos de ser activistas es desviando la atención que se le brinda a lo negativo, invitando a generar un pensamiento analítico sobre los acontecimientos: el cambio de perspectiva necesario puede venir de nosotros.

La música puede cambiar la manera de ver las cosas, y si enfocamos nuestro talento a crear arte lograremos una sinergia con la sociedad para superar conflictos.

Zenda, música sin etiquetas

Más allá de pertenecer a un género determinado, Zenda rebasa las fronteras en el arte y explora diversas tradiciones musicales para configurar su sonido. La riqueza de contenido en las influencias musicales de los integrantes de este proyecto, brinda un estilo en constante transformación que busca compartir sus creaciones y llegar a todo tipo de público.

Zenda es una banda musical que nació de las charlas informales entre tres amigos, quienes un día tuvieron la idea de formar un grupo: Alejandro Lozano Villagarcía, baterista; Obed Orozco Luis, pianista, y Octavio Álvarez, contrabajista.

Alejandro compartió el surgimiento y los planes que tiene el cuarteto.

¿Cómo nace el proyecto de Zenda?

Hay una anécdota especial, el proyecto empezó porque Obed y yo somos compañeros de clase, pero no nos habíamos conocido hasta que un día decidimos ir a comer tacos juntos, comenzamos a platicar sobre lo que nos gustaba escuchar y resultó que compartimos muchos gustos; después de encontrar estas similitudes nos emocionamos y decidimos ponernos de acuerdo para hacer música.

Cuando comenzamos a reunirnos, Obed llevó composiciones originales y las hicimos sonar. Después decidimos invitar a un bajista y convocamos a Octavio, que tenía poco tiempo de haber ingresado al Jazzuv. El primer ensayo fue exitoso porque los tres nos entendimos como personas y en el aspecto musical; creo que este factor nos ha hecho fuertes como grupo, somos los mejores amigos, por ello Zenda se ha consolidado.

¿Qué tipo de música crean?

El elemento principal es la improvisación, pero no nos gusta que nos encasillen en algún género, porque al final es música que cualquier persona puede escuchar sin que las etiquetas creen barreras. Desde el principio buscamos las influencias de cada uno, intentando hacer música original, uniendo elementos del jazz, de la música clásica, del rock, del progresivo, de la música para cine… La facilidad de este proyecto es que cada quien puede proponer su historia musical para trabajar con ello.

¿Cuáles son sus planes?

Queremos grabar un material original y participar en todo tipo de festivales; tenemos muchas ganas de viajar y hambre de triunfar. En el tiempo que llevamos juntos, alrededor de 10 meses, hemos cumplido el sueño de presentarnos en nuestros lugares de origen. La intención es seguir produciendo e innovando; tocar y que la gente conozca nuestra música para difundir la cultura.

Nuestra música es muy incluyente, hay gente de todo tipo que se interesa y nos escucha; no importa la edad para que se sientan parte de nosotros. El público percibe la sinceridad en nuestras composiciones y ésa es la idea general.

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