Como parte del IX Encuentro de las Artes Escénicas (Enartes), la Compañía Nacional de Teatro regresó al Teatro Julio Castillo para ofrecer una función más de Enemigo del pueblo, la controvertida pieza de Henrik Ibsen.

Se han cumplido 134 años de que el dramaturgo noruego publicó esta obra. Esta nueva versión, dirigida por David Gaitán, es un montaje interactivo ya que el público tiene que participar directamente.

Y es que los asistentes son invitados a disparar al aire una pistola de burbujas cada vez que el protagonista, el doctor Luis Stockmann, tiene un  comportamiento deplorable, con lo que continuamente el teatro era inundado por las simpáticas pompas de jabón.

La puesta en escena, que cuenta con el diseño de escenografía e iluminación de Alejandro Luna, aborda los juegos entre la prensa y el poder y cómo la “dictadura de la comunicación” puede convertir a alguien en el enemigo número uno.

Ubicada en el siglo XIX, Enemigo del pueblo cuenta la historia del doctor Luis Stockmann, quien sostiene un duro debate por un balneario, a través del periódico local, La voz del pueblo, con su hermano el alcalde.

Stockmann denuncia que las aguas del balneario, que se ha convertido en la principal fuente de ingresos del pueblo y en una atracción turística, están contaminadas y resultan sumamente tóxicas.

Sin embargo, las fuerzas sociales del pueblo, como el alcalde y el periódico, la voz oficial y en el que todos confían, tratan de ocultarlo, ya que la verdad afectaría seriamente varios intereses.

Enemigo del pueblo pone en evidencia los contubernios entre la prensa y el poder, que a través de ciertas maniobras acusan al doctor, preocupado por la salud de la población, de combatir la prosperidad que a la comunidad ha traído el balneario.

Esta versión  de David Gaitán retoma el impulso más poderoso de la obra, para organizar una ficción que problematiza la utopía de convivencia de la época.

El director apunta que “confundimos la uniformidad con democracia. El silencio con respeto. La vigilancia con orden. Lo íntimo con lo prohibido. El periodismo con servilismo. La policía con el pueblo. La felicidad radica en señalar la falta ajena, el fracaso de una visibilidad impuesta y generalizada”.

Por ello, añade, “entre los muchos objetivos del arte, minar la velocidad de la comunicación contemporánea para abrir espacios de pensamiento y contemplación debe ser una prioridad”.

Enemigo del pueblo, escrita a finales del siglo XIX, en 1883, no ha perdido vigencia, como lo muestra este montaje de la Compañía Nacional de Teatro (CNT) que ya en pleno siglo XXI retoma esa compulsión por encontrar enemigos y el pánico por convertirnos en uno.

Protagonizada por Luis Rábago en el papel de Luis Stockmann y cinco actores más del elenco de la CNT, este montaje demuestra que aún hoy, llevar una vida buena parece depender de la habilidad para administrarnos en la plataforma pública.

Enemigo del Pueblo ofreció breve temporada del 9 al 19 de noviembre en el Teatro Julio Castillo, recinto del Centro Cultural del Bosque al que regresó para presentarse una vez más en el marco de Enartes.

Y es que, el Encuentro de las Artes Escénicas es una plataforma para la movilidad nacional e internacional, que tiene como propósito que artistas mexicanos establezcan contactos con programadores de recintos y festivales.

Organizado por el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca), en su novena edición se realiza hasta el 8 de diciembre a través de cinco ejes: una muestra escénica, una ronda de negocios, una ventana institucional, un coloquio, e intercambios interinstitucionales.

Información: AGB

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