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La obra El corazón de la materia. Teilhard, el jesuita se estrenó en el Cenart

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Las preocupaciones, pesares e incomprensiones que tuvo durante su vida el científico, paleontólogo, filósofo y poeta Pierre Teilhard de Chardin (1881-1955), aborda el montaje El corazón de la materia. Teilhard, el jesuita, estrenada la noche del 19 de abril, en el Teatro de las Artes del Centro Nacional de las Artes (Cenart).

Con la dirección de Luis de Tavira, la propuesta hace referencia a los temas de violencia, la relación del hombre con la naturaleza y la evolución del mundo, a través de escenas que trasladan al espectador a los paisajes rurales europeos, a China, el Vaticano, el interior de un museo en Francia, la trinchera de la primera Guerra Mundial, Chernóbil y zonas de conflicto en México.

La historia, coescrita por José Ramón Enríquez, José María de Tavira y Luis de Tavira, plantea a Teilhard de Chardin como un hombre que luchó por conciliar el pensamiento evolucionista y científico con la fe y así traer el pensamiento religioso a la modernidad.

En el desarrollo del montaje se hace especial énfasis en la “falta de respeto” que el ser humano tiene hacia la naturaleza y el medio ambiente, los cuales considera de su propiedad.

El montaje expone que el mundo actual tiene como principios al individualismo y la privatización de los recursos naturales. La armonía y el dejar atrás la violencia serían posibles cuando las personas asuman que la tierra es un ser vivo, que en ella está todo lo que hace posible la vida de todos, y que el ser humano es simplemente un sistema más en ella.

Interpretado por José María de Tavira, Pierre Teilhard expresa que la tierra existe desde hacía millones de años, por lo que es importante que las personas aprendan cuál es el desarrollo vital de la naturaleza.

La obra también destaca que el conocido jesuita se atrevió a pensar de manera libre, que buscó, por su herencia renacentista, hermanar el pensamiento científico y religioso, cuya obra fue censurada por la iglesia católica, al no ser compatible con la idea creacionista y tener un sesgo evolucionista.

El montaje impacta al espectador con el uso del videomapping como recurso narrativo y para realizar disolvencias entre una escena y otra, desarrolladas desde los primeros años del siglo XX a la actualidad, mostrando a México y su contexto de violencia.

Respecto a su vocación religiosa, el proyecto exhibe a Pierre Teilhard de Chardin como un hombre comprometido con sus semejantes, leal y fiel, que a pesar de la censura de la iglesia a su pensamiento, obedece sus mandatos, como el ya no dar clases en el Colegio francés y ser enviado a China.

De su vocación científica, se muestra que ésta despertó desde la adolescencia, con interés esencial a la paleontología. En medio del bosque Teilhard se encuentra con una piedra la cual la lleva a todas partes, y que asegura en ella está el corazón de la materia, se concentra la trama de las cosas y la naturaleza se expande.

“El bosque fue antes el fondo del mar, mañana podría ser un desierto o un pastizal, todo está en movimiento pero nada regresa a lo mismo, el mundo no regresa, evoluciona. Evolución es una palabra mágica”.

De la vida del pensador y humanista se muestras aspectos específicos, su llegada al seminario, su ascenso a capitán en la Primera Guerra Mundial, en la que participó durante tres años y salió ileso, su intercambio epistolar con Margarita Teilhard, y su trabajo en China, donde descubrió al hombre de Pekín, con la que se mostró la transición del homínido al ser humano.

“Hemos encontrado el eslabón perdido. El hombre no es el centro del universo es una flecha ascendente de la gran síntesis geológica, el fin del antropocentrismo, la tierra es inmensamente más antigua que nosotros, los recién llegados”.

La obra apunta que Pierre Teilhard de Chardin no se debatía entre ser un científico y formar parte de una orden religiosa sino que su dilema fue como hacerle frente a los obstáculos que se le presentaban, “los caminos del señor son inexplicables, él no impone ni crea ideas”.

El corazón de la materia. Teilhard, el jesuita cuenta con la producción de Enrique González Torres, S.J.; el diseño de escenografía, iluminación y videomapping de Philippe Amand; vestuario de Estela Fagoaga, y música y escefonía de Pedro de Tavira y Gabriel Diazmercado.

El elenco está integrado por José María de Tavira, José Caballero, Laura Almela, Marina de Tavira, Miguel Flores, Raúl Briones, Mauricio, Isabel Ruiz, Jeovanni Sánchez, Raúl Adalid, Ana Clara Castañón, Asur Zagada, Eugenio Rubio, Carlos Ordóñez, Juan Carlos Vives, y Evanivaldo Correa.

Las funciones en el Teatro de las Artes del Cenart se realizarán hasta el 14 de mayo (excepto 26, 27 y 28 de abril y 5 y 10 de mayo). Miércoles, jueves y viernes 19:00 horas. Sábados y domingos, 18:00 horas. 

Posteriormente la puesta en escena comenzará una gira que iniciará en Puebla, el 16 y 17 de mayo, en el Teatro Principal. Durante junio, el 2 y 3, se presentará en Torreón, Coahuila, en el Teatro Isauro Martínez; del 8 al 11 en Guadalajara, Jalisco, en el ITESO; y el 17 y 18 en León, Guanajuato, en el Teatro del Bicentenario. 

Información: DAF

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