• “Son abiertas para el flujo financiero y las mercancías, pero son cerradas de manera criminal a la gente”: Hipólito Rodríguez, del CIESAS-Golfo
  • El capitalismo impulsa el régimen global de las fronteras para contener la movilidad de las personas, mencionó Blanca Cordero, de la BUAP
Participantes de la Mesa 4 “Masculinidad, migración y violencia”

Participantes de la Mesa 4 “Masculinidad, migración y violencia”

Paola Cortés Pérez

Xalapa, Ver. 15/10/2016.- En la actualidad, las fronteras operan como un gran regulador salarial, como un mecanismo disciplinario y económico, apuntó Hipólito Rodríguez Herrero, investigador del Centro de Investigación y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS) Unidad Golfo, al participar en el Coloquio “Cuerpos, violencias y vulnerabilidad en espacios de riesgos”, en el Instituto de Investigaciones Histórico-Sociales (IIH-S) de la Universidad Veracruzana (UV).

El jueves 6 de octubre se realizó la Mesa 4 “Masculinidad, migración y violencia”, con la participación de Blanca Laura Cordero Díaz y Gina Garibo, de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP); Salvador Cruz Sierra y Óscar Misael Hernández Hernández, de El Colegio de la Frontera Norte (Colef) sede Matamoros, e Hipólito Rodríguez.

El investigador del CIESAS-Golfo expuso que con la llegada del capitalismo y el desarrollo de los mercados, el principal problema fue cómo controlar el territorio y ejercer la soberanía cuando se registraba una enorme movilidad de las cosas y de las personas.

Esta situación, enfatizó, es la que actualmente ha cambiado: las fronteras que anteriormente eran usadas por el Estado como un mecanismo de control de la población, ahora son cruzadas con mayor flujo.

“A los estados-nación les preocupan tres flujos migratorios: el narco, los migrantes y el terrorismo, al ser las principales amenazas; por ello surgen dispositivos y políticas de contención de la población, como los implementados en Estados Unidos y Europa.”

Hipólito Rodríguez mencionó que las fronteras operan como un mecanismo disciplinario y económico, dado que “a los empresarios les conviene porque tienen trabajadores a bajo precio que permanecen callados y que jamás apelarán a un mecanismo de defensa de sus derechos, porque la deportación los ha declarado ilegales”.

Sin embargo, destacó que este panorama se torna preocupante cuando los mecanismos gubernamentales se complementan o usan los mecanismos del crimen organizado para detener, reprimir, disuadir y contener los flujos migratorios.

De tal manera que en México se tiene una geografía de la impunidad, la cual ha sido construida por los dispositivos gubernamentales que han declarado ilegales a las poblaciones migrantes, lo que ha generado un ámbito y contexto propicio para que se les despoje y ataque sin remordimiento alguno.

“Las fronteras son abiertas para que circule el flujo financiero y las mercancías, pero son cerradas de manera criminal frente a la gente que sólo busca trabajo”, concluyó Rodríguez Herrero.

Por su parte, Blanca Laura Cordero dijo que todo el territorio mexicano es un espacio retén donde los migrantes tienen que atravesar por varias fronteras, una de ellas es la frontera de género, articulada con el régimen global de las fronteras, el cual es impulsado por el capitalismo y su objetivo es contener la movilidad de las personas mediante la persecución, acecho y detención.

Al respecto, Gina Garibo comentó que este régimen ha recrudecido el flujo migratorio; esto es, ha propiciado que los migrantes queden expuestos y vulnerables ante la violencia generalizada.

En tanto, Oscar Misael Hernández, durante su intervención intitulada “Cuerpos vulnerados: migrantes y violencia en el tránsito a la frontera”, señaló que a lo largo de su paso por México los cuerpos de migrantes son transgredidos en vida y aún en la muerte.

En otros casos, los migrantes son quebrantados, primero por los agentes de tránsito, en los retenes son revisados, interrogados y despojados de sus bienes; luego, en las casas de seguridad, donde son encerrados para hacerlos invisibles para la sociedad y las autoridades; y al cruzar el río Bravo, al ser divididos entre los que saben nadar y los que se dividen por edades, peso, tamaño o género.

“El migranticidio o asesinato colectivo de migrantes es el ejemplo más inhumano de cómo sus cuerpos son vulnerados. Son despojados de su libertad de tránsito, son encerrados, amarrados de pies y manos, asesinados, bañados de sangre y arrojados a fosas comunes.”

Finalmente, Salvador Cruz compartió el caso de una persona llamada Ángel, quien logró salir de las pandillas gracias a que el arte se convirtió en una válvula de escape del ambiente violento que se vive en Ciudad Juárez.