• Advirtió Juan Antonio Flores Martos, quien impartió taller en el IIH-S para proveer de herramientas a los científicos sociales
José Antonio Flores Martos, de la Universidad de Castilla-La Mancha, España

José Antonio Flores Martos, de la Universidad de Castilla-La Mancha, España

Paola Cortés Pérez

Xalapa, Ver. 13/10/2016.- Juan Antonio Flores Martos, profesor de la Facultad de Ciencias Sociales de Talavera, de la Universidad de Castilla-La Mancha, España, advirtió que las herramientas y metodologías utilizadas por los científicos sociales para estudiar los diferentes tipos de violencia han sido rebasadas.

En entrevista concedida previo al inicio del taller “Hacia una etnografía de las violencias: notas teóricas y metodológicas”, que impartió el 4 de octubre en el Auditorio “Gonzalo Aguirre Beltrán”, del Instituto de Investigaciones Histórico-Sociales (IIH-S) de la Universidad Veracruzana (UV), el también antropólogo especificó que durante el taller hablaría sobre la violencia, pero no sólo de la que es evidente y física, también se enfocó en las violencias simbólicas y estructurales.

Expresó que la relevancia de dicho taller fue proveer de herramientas a los académicos para que desarrollen investigaciones en contextos, campos y sociedades con problemas de violencia. Asimismo, se brindó una panorámica de cómo desde las ciencias sociales, especialmente desde la antropología, están enfrentando los estudios de violencia.

Flores Martos señaló que si bien las formas para abordar esta problemática han sido rebasadas, el verdadero problema es que los investigadores se contaminen de metodologías, rutinas y procedimientos no idóneos para su investigación.

Impartió taller en el Instituto de Investigaciones Histórico-Sociales

Impartió taller en el Instituto de Investigaciones Histórico-Sociales

“Quienes trabajamos y estudiamos la violencia debemos tener mucho cuidado en el uso que hacemos de las imágenes, se trata de evitar lo que una investigadora ha llamado una pornografía de la violencia, de lo contrario estaríamos re-victimizando a las personas, a sus deudos y familiares. Tenemos que evitar que las víctimas reciban un daño añadido por la investigación”, ejemplificó.

Incluso planteó el aspecto positivo de que los científicos sociales adopten algunas herramientas usadas por los periodistas; también “debemos escuchar atentamente lo que tienen que decirnos, porque no sólo documentan la violencia sino que se han convertido en víctimas”.

Al preguntarle si la academia, en especial los científicos sociales, han quedado a deber a las víctimas por hacer estudios de la violencia de manera tardía, Flores Martos reconoció que han llegado un poco tarde, como ha sucedido en muchos otros temas.

“Afortunadamente los investigadores no estamos tan vulnerables como otros sectores de la sociedad, situación que debemos aprovechar para estudiar los diferentes tipos de violencia”, finalizó.