Participación ciudadana, esencial para regenerar espacios sociales

Participación ciudadana, esencial para regenerar espacios sociales

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  • Afirmó Ilkka Törmä en la Segunda Semana del Diseño de la Facultad de Arquitectura
  • Presentó los resultados del proyecto en la Plazuela y Callejón de La Campana, del puerto de Veracruz
Ilkka Törmä, arquitecto finlandés, visitó la Universidad Veracruzana

Ilkka Törmä, arquitecto finlandés, visitó la Universidad Veracruzana

David Sandoval Rodríguez

Xalapa, Ver. 21/10/2016.- Los espacios sociales pueden regenerarse con mayor efectividad mediante la participación ciudadana que con políticas establecidas por instituciones, opinó Ilkka Törmä, investigador, arquitecto y diseñador urbano egresado del University College de Londres e integrante del despacho Lifschutz Davidson Sandilands, al participar en la Segunda Semana del Diseño realizada en la Facultad de Arquitectura de la Universidad Veracruzana (UV).

El tema que abordó fueron las dinámicas ocultas y tangibles del espacio urbano, en particular presentó una intervención que realizó este año en la Plazuela y Callejón de La Campana, localizada en el centro histórico del puerto de Veracruz, que además sirvió para presentar una exhibición de los resultados en el Museo Casa Principal del Instituto Veracruzano de la Cultura (Ivec).

“Lo que quiero decir con el título del tema es que las dinámicas cambian, se adaptan y los flujos de las personas inciden en el descubrimiento de las cosas.”

Las dinámicas tangibles son objetos diseñados para mostrar una orientación o incidir en un espacio, mientras que las ocultas hacen referencia a elementos que modifican e interactúan con las dinámicas de las personas en un espacio, pero no son evidentes a primera vista o quizá no están presentes dentro de las consideraciones de los transeúntes.

El espacio social se compone, a su vez, de un espacio habitable y de otro experiencial, “pero hay otro componente, que considero oculto y es el que hace referencia a cómo se perciben a sí mismos los usuarios de determinado espacio y cómo harán uso de él; de acuerdo con esta óptica, todos somos artífices del espacio y lo estamos reconstruyendo constantemente”, afirmó.

El ponente presentó algunos ejemplos de apropiaciones del espacio público en su ciudad natal, Helsinki, capital de Finlandia, donde se invitó a los peatones a dejar pensamientos sobre una rejilla cóncava de acrílico perforada que fungía como un biombo localizado en el centro de un andador peatonal.

Las respuestas de los ciudadanos fueron muy diversas, desde aquellos que hacían bromas con la instalación, como el caso de alguien que escribió estar feliz por haber salido ese día del hospital mental, hasta personas preocupadas por su familia o su situación sentimental, que el anonimato de la instalación les permitió expresarse abiertamente sobre su problema.

El siguiente ejemplo, con el cual destacó la importancia de la creatividad en la ciudad, correspondió a un proyecto social de apropiación del espacio que evolucionó hasta convertirse en una aplicación para artistas, creadores y desarrolladores que comenzó en Helsinki pero se extendió a toda Finlandia.

La intención original era detectar y registrar los talleres y espacios de creación de los artistas en esa ciudad, saber cómo organizaban su espacio y sus interacciones para establecer algo semejante a un censo.

De esta idea derivó la propuesta de ofrecer espacios disponibles para creadores y con ello solventar los gastos de alquiler, para hacerlo se requirió el desarrollo de una aplicación de software llamada Mushrooming y definida como “una red de personas, pequeños negocios y espacios creativos”, que tuvo mucho éxito desde el inicio y continúa operando.

Finalmente expuso el trabajo de intervención que efectuó en el Callejón y la Plazuela de La Campana, que formó parte de la primera ciudad amurallada de Veracruz y actualmente fue rescatada por el arquitecto Miguel Ángel García Cortés.

Hace una década el lugar estaba abandonado por el ayuntamiento, había prostitución y vagancia, pero de manera gradual se fue limpiando y abrieron establecimientos que durante los fines de semana acercan al público y a los grupos de salsa que tocan por las noches.

“La música fue mejor que cualquier política cultural para revivir este espacio que había sido descuidado”, señaló Törma.

Su investigación recolectó testimonios orales y analizó los flujos de las personas a lo largo de las horas y de los días para finalmente trazar mapas de interacción que implican desde los lugares más visibles, es decir, donde pueden ser observados y observar los visitantes, hasta los lugares que pueden considerarse más íntimos dado que permiten estar poco visibles a las personas.

Los resultados fueron impresos en acrílicos de más de dos metros de altura que se fijaron en el museo del Ivec y se solicitó a los visitantes que interactuaran con la pieza escribiendo sugerencias y opiniones para enriquecer las actividades de la plaza y el callejón.

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