• Malintzin Marcial planteó que el rezago es muy elevado porque las políticas públicas son aplicadas incorrectamente
  • Felipe Galán señaló que en Tabasco ha sido poco atendido por las leyes indigenistas y políticas públicas del Estado

Participantes de la Mesa 8 “Ponencias de la línea Movimiento indígena y campesino, la defensa del territorio”

Paola Cortés Pérez

13/11/2017, Xalapa, Ver.- Las políticas públicas enfocadas a incentivar el desarrollo social no son aplicadas correctamente, en especial en las comunidades indígenas, coincidieron los participantes en la Mesa 8 “Ponencias de la línea Movimiento indígena y campesino, la defensa del territorio” del 1º Foro Regional del Golfo: acción colectiva y movimientos sociales, realizado del 25 al 27 de octubre, en la Unidad de Servicios Bibliotecarios y de Información (USBI) de la Universidad Veracruzana (UV).

Entre los trabajos presentados está la tesis doctoral de Felipe Javier Galán López, egresado del Doctorado en Historia y Estudios Regionales del Instituto de Investigaciones Histórico-Sociales (IIH-S) de la UV, intitulada “La ley de derechos y cultura indígena en Tabasco 2009, identidades y políticas neo-indigenistas”, quien comentó que ese estado ha sido poco atendido por las leyes indigenistas impulsadas desde el siglo XX, pero también ha sucedido esto con otras leyes y políticas públicas nacionales, las cuales no han impactado en esta parte del país.

“Por otro lado, no hay una claridad de las leyes indígenas aplicadas por el Estado, además se tiene la idea de que lo indígena sólo es todo aquello relacionado con lo olmeca, cuando sólo corresponde a una región y parte geográfica de la entidad, dejando de lado al pueblo zoque y chontal.”

En el mismo sentido fue el trabajo de Malintzin Marcial Ramos, egresada de la Licenciatura en Economía de la UV, con su trabajo “La Huasteca veracruzana: la acumulación por desposesión y explotación de recursos naturales”.

Mencionó que esta región históricamente ha tenido muchos conflictos, principalmente por los recursos naturales. Desde la Colonia, ha tenido problemas por la posesión de la tierra, para la producción agrícola y pecuaria, y actualmente por la extracción de petróleo y gas natural.

Dijo que desde el siglo pasado se ha tenido un interés principal en la explotación de los recursos petroleros y de gas natural, al grado de que fue el eje principal en el que se basó la economía de la región, sin considerar el impacto social y ambiental que tendría esta actividad.

A la fecha, indicó que no se ha generado un desarrollo positivo en la región, por el contrario, sólo se ha tenido un embate ambiental preocupante, el cual podría agravarse con la Reforma Energética aprobada en 2015, que tiene por objetivo explotar más los recursos y no considera algún apartado que regule el impacto ambiental y social.

“El fracking ya se sucede en la región y las comunidades indígenas se han replegado cada vez más, sólo ha aumentado la brecha de marginación. El rezago social es muy elevado, lo que muestra que todas las políticas públicas enfocadas a incentivar el desarrollo no son aplicadas correctamente.”

Resaltó que de los 33 municipios que constituyen la región, 14 son indígenas y 27 están dentro de la zona de atención prioritaria, porque tienen un elevado grado de marginación y viven en rezago social.

Por último, Victoria Antonio Candelario, Cynthia Aylin Alfonso Olán y Paulina del Carmen Hernández Arias, estudiantes de la Licenciatura de Trabajo Social de la UV, presentaron la ponencia “La participación política de las mujeres CEB” que tuvo por objetivo averiguar cómo las mujeres del municipio de Zaragoza, Veracruz, han logrado tener una participación activa en la lucha por los derechos humanos y en la vida política.

Las Comunidades Eclesiales de Base (CEB) son comunidades apoyadas e impulsadas por la Iglesia católica, con la finalidad de mejorar la localidad a partir de la unión y solidaridad entre los habitantes.

Al respecto, Victoria Antonio, ex dirigente de la CEB en Zaragoza, comentó que agruparse en torno a esta figura social significó para las mujeres un despertar, les permitió darse cuenta que había otra manera de vivir y exigir sus derechos.

Antes, “todas las mujeres no hablaban, sólo se agachaban y no salían de sus casas; ahora hasta hemos tenido dos presidentas municipales. Hoy las mujeres elevaron su autoestima, pueden hablar y exigir sus derechos como pueblo indígena y como mujer”.

Deje un comentario