• Alexander von Humboldt, en el XIX, fue uno de los primeros en hacer una reflexión sistemática y holística de la naturaleza, explicó Noé Velázquez
  • Pese al distanciamiento con la sociedad, científicos de hoy en día buscan la forma de enfrentar problemas para beneficio de la humanidad: Cristina Díaz

Noé Velázquez Rosas

Carlos Hugo Hermida Rosales

07/12/2017, Xalapa, Ver.- Noé Velázquez Rosas, integrante del Centro de Investigaciones Tropicales (Citro) de la Universidad Veracruzana (UV), afirmó que la revolución científica ocurrida en los siglos XVI y XVII transformó la visión del ser humano sobre la naturaleza, así como su forma de estudiarla ya que antes de esto quienes se dedicaban a ello aún tenían influencia de naturalistas de la antigüedad como Plinio el Viejo.

El investigador impartió la conferencia “Las sociedades científicas y la comunicación del conocimiento. El reto actual: la alfabetización científica crítica”, en compañía de María Cristina Díaz González, docente de la Especialización en Promoción de Lectura de la UV.

Este evento ocurrió dentro del 2º Congreso Internacional sobre Pensamiento Evolucionista, realizado por esta casa de estudio, la Universidad Nacional Autónoma de México y el Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales “Vicente Lombardo Toledano”, del 29 de noviembre al 1 de diciembre.

Noé Velázquez mencionó que en el siglo XIX Alexander von Humboldt cambió la manera en que visualizamos y comunicamos la naturaleza, ya que fue uno de los primeros en hacer una reflexión sistemática y holística de ella, a la vez que le imprimió una parte humana.

“Muchas de sus obras influyeron en investigadores de la época como Charles Darwin, quien se inspiró en los escritos de Humboldt para crear El origen de las especies, ya que buscaba que su texto pudiera ser leído y comprendido por un público amplio”, relató.

Cristina Díaz comentó que las primeras sociedades científicas comunicaban sus descubrimientos en lenguaje coloquial, incluso convocaban audiencias para que presenciaran sus experimentos y estudios en anfiteatros.

María Cristina Díaz González

Mencionó que grupos como la Real Sociedad de Londres para el Avance de la Ciencia Natural, reunían a las personas interesadas en realizar prácticas científicas para conversar ya que el diálogo era la forma natural de compartir el conocimiento.

“Las sociedades científicas eran una especie de clubes exquisitos que aun al ser elitistas tenían la pretensión de dar a conocer a públicos más amplios sus descubrimientos”, afirmó.

La docente explicó que en sus albores la ciencia se consideraba filosofía natural y no existía alejamiento entre científicos y público en general, el cual se dio con el paso del tiempo.

“Pese al actual distanciamiento entre la ciencia y la sociedad, la necesidad de resolver problemas no ha cambiado y los científicos de hoy en día aún buscan la forma de enfrentarlos para el beneficio de la humanidad”, enfatizó.

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