Transición en buenos términos

Transición en buenos términos

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CAMALEÓN
Por Alfredo Bielma
17 de octubre de 2016

Ya es un lugar común citar la frase de Carlos Salinas de Gortari: “No se hagan bolas”, cuando quiso enfatizar que el candidato del PRI a la presidencia de la república era Luis Donaldo Colosio y no habría ningún cambio; no patentó la frase y esta se hizo “viral” para utilizarla en casos como, por ejemplo, lo que ocurre en estos días en la entidad veracruzana: ¿toma o no posesión del cargo de gobernador Miguel Ángel Yunes Linares? un tema recurrente que tomó velocidad justamente después que Javier Duarte de Ochoa solicitara licencia al cargo de gobernador que ejerció durante cinco años y poco más de once meses.
Columnistas de renombre han puesto en el tapete de la reflexión pública ese tema cuya importancia es vital para los veracruzanos, por cuanto a que durante doce años hemos estado bajo el signo de dos gobiernos estatales cuyos resultados han sido desastrosos, tal como lo revela el estancamiento económico y de la infraestructura carretera, agropecuaria, industrial, urbana, etc., con el agravante de una inexplicable deuda pública de dimensiones aún incalculables.
Ya se fue Duarte de Ochoa del escenario gubernamental de Veracruz, ciertamente su presencia irritaba a los veracruzanos por lo que su posición en el cargo era insostenible, visto los innumerables expedientes de asuntos sin resolver y que así permanecerán para ser tramitados por el gobierno que tomará posesión el próximo primero de diciembre.
La cercanía del relevo constitucional obliga a su referencia: ¿tomará posesión o no del cargo para el que fue electo Miguel Ángel Yunes Linares? La respuesta inmediata debe ser “Sí”; a pesar de la confusión que se vive en el ámbito político veracruzano por acarrear dudas que bien valdría despejar para no enturbiar aún más este contexto.
Pudiera esgrimirse que es especulativa la aseveración sobre que el próximo gobernador de Veracruz, por dos años, para el periodo 2016-2018 es Miguel Ángel Yunes Linares, tal como lo asignó la ciudadanía veracruzana el pasado 5 de junio. Para reducir esa percepción acudimos al expediente de los datos duros: más de un millón de veracruzanos votaron por quien fuera el candidato de la alianza de los partidos políticos PAN-PRD; ambas instituciones partidarias mantienen capacidad de cabildeo en el ámbito nacional, y, como está la situación en el gobierno federal, ¿se atreverían a dar un paso en sentido contrario?
Adicionalmente, si la figura política de Javier Duarte de Ochoa representara un peso específico en alguno de los grupos de la elite política mexicana, a los que molestara su defenestración, quizá habría reacciones para un desquite que nivelara los daños entre las fuerzas cupulares de México; pero no es así, sobre todo porque el propio PRI resolvió privarlo de sus derechos partidistas para no “quemarse” con las salpicaduras de lo que ya se empieza a descubrir con información fehaciente. Javier Duarte no se fue solo por presiones políticas de fuerzas contrarias, sino por la cauda de información negativa que inculpa a la administración que encabezó.
Lo que sucede en Veracruz es como la réplica de un movimiento telúrico que provocó el cambio de piezas en el Poder Ejecutivo del Estado, es una reacción en respuesta al destape mediático sobre las corruptelas en el gobierno veracruzano, que por cierto no solo inició Yunes Linares pues el titular de la Auditoría Superior de la Federación ya lo había adelantado en 2015, y se reavivó con el reportaje periodístico publicado por animalpolitico.com acerca de las empresas fantasmas. Por supuesto, Duarte no es un lisiado político pues posee recursos económicos suficientes para implementar acciones desestabilizadoras, esas sí nocivas porque afectan al curso de un Veracruz que requiere del impulso que lo reanime.
Pero la población veracruzana ya decidió por el cambio, no resiste más de lo mismo; el 5 de junio así lo manifestó. Vale para acentuar las ventajas de la alternancia formular una interrogante: ¿lo que ocurre en estos momentos en nuestro Estado, estaría sucediendo si no hubiera habido la alternancia partidista en la elección pasada?
Dejemos que la realidad responda para no adivinar. Pero fijémonos en los datos que arroja la realidad: Osorio Chong, Secretario de Gobernación vino a Coatzacoalcos para anunciar que la Marina tomará el mando contra la inseguridad pública, y que así se establece “después que se acató el llamado a la cordura…”. Pero si cabe alguna duda, Osorio Chong da la clave: “…unos y otros deben estar en las mejores circunstancias para que se dé una transición en buenos términos…”. “Al buen entendedor, pocas palabras” o “para que tantos brincos estando el piso tan parejo”.
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