• La consultora independiente, Andrea Medina Rosas, ofreció una conferencia en la UV

Para la consultora independiente, desde hace tres siglos se debate que la mujer sí es sujeta de derechos

Karina de la Paz Reyes Díaz

13/11/2017, Xalapa, Ver.- Andrea Medina Rosas, conocida por ser abogada y litigante del caso “Campo Algodonero” (feminicidios en Ciudad Juárez), impartió la conferencia magistral “Igualdad de género y no violencia contra las mujeres en las universidades: claves para el monitoreo de su cumplimiento” en el Salón Azul de la Unidad de Humanidades de la Universidad Veracruzana (UV).

Este ejercicio académico forma parte de las actividades que el Centro de Estudios de Género de esta casa de estudio (Ceguv) desarrolla a propósito de que el 25 de noviembre es el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer.

En opinión de la consultora independiente, en la actualidad se vive una confusión entre qué es posible y qué no, vía las leyes en la materia: “A veces nos volcamos sólo a la denuncia pública, sin ver que hay posibilidades institucionales; o nos enfocamos sólo en la institución o lo formal, y no nos damos cuenta que no están preparados y necesitamos un acompañamiento más público”.

Pero para entender si lo jurídico funciona o no, es necesario hacer el análisis de tres elementos, según ella: la ley en sí; la estructura que la opera, así como el personal; y la ciudadanía o quienes son las personas titulares de tales derechos.

“Esos tres elementos siempre están en articulación, y sólo haciendo un análisis del mismo podremos decir si algo está funcionando o no.”

Andrea Medina ofreció un contexto histórico de la lucha que se ha emprendido para lograr una igualdad entre hombres y mujeres, porque “la historia es una herramienta esencial y fundamental para pensar e imaginar los cambios que queremos hacer”.

A nivel global, dijo, desde hace tres siglos se debate que la mujer sí es sujeta de derechos. En el país, la Constitución de 1917 no reconoció la igualdad jurídica entre hombres y mujeres; fue en 1974 que se logró la modificación constitucional, y hasta 2006 se publicó Ley General para la Igualdad entre Hombres y Mujeres.

“Lo que entendemos por violencia ha implicado un largo proceso histórico que no necesariamente se ha arraigado en la cultura ciudadana. Por ello, en broma y en serio les pregunto a cuántas y cuántos de ustedes les enseñan esto, porque si no se hace una formación deliberada y explícita en comprender estos cambios, lo que se queda es lo más antiguo: la idea de que la violencia sexual es normal, de que la discriminación es algo cotidiano.

”Los cambios en la ley han sido recientes, pero las universidades y todas las instituciones de enseñanza tienen un papel central para hacer esta transformación y que la función de la ley –que es dar nuevos principios y valores de convivencia– sea realmente efectiva.”

Asimismo, la litigante remarcó que todos los logros en los últimos tres siglos van encaminados a poner límites a un orden social que legitimaba y ve como normal la discriminación y violencia contra las mujeres. Ello implica que “quienes han tenido privilegios, los tienen que dejar”.

De nuevo mencionó el rol que juega en este tema la universidad, y dijo que explicitar deliberadamente la no discriminación y la igualdad, porque de lo contrario está formando en la misoginia, en la homofobia.

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