• Revela investigación de Marcos Fernando Ocaña Sánchez, egresado de la Maestría en Neuroetología
  • Los pacientes hepáticos presentan pérdida de memoria a corto plazo, deterioro motriz y fisiológico

 

“No es una cura contra la enfermedad, pero sí un tratamiento paliativo de alta efectividad”

Claudia Peralta Vázquez

13/02/18, Xalapa, Ver.- Marcos Fernando Ocaña Sánchez, egresado de la Maestría en Neuroetología de la Universidad Veracruzana (UV), determinó a través de un estudio realizado en modelos murinos que el aceite de linaza logra revertir los daños cognitivos y neuronales asociados a la encefalopatía hepática o síndrome neuropsiquiátrico, en pacientes con afectación en el hígado.

El especialista, quien ha dado seguimiento a este tema desde que cursaba la Licenciatura en Químico Farmacéutico Biológico (QFB) en la UV, aseguró que este resultado no representa una cura contra la enfermedad, pero sí un tratamiento paliativo de alta efectividad.

Señaló que el daño cognitivo de estos pacientes es muy notorio pues suelen presentar pérdida de memoria a corto plazo, así como deterioro motriz y fisiológico.

“Evaluación cognitiva, motriz y neuronal de ratas con hiperamonemia tratadas con aceite de linaza”, es el tema de la investigación realizada con apoyo del Laboratorio de Farmacología Experimental (LabFEx) de la Facultad de QFB.

Precisó que la Asociación Latinoamericana para el Estudio del Hígado reportó que en México las muertes por problemas hepáticos se ubican entre segundo y tercer lugar. Esto se debe, dijo, a los altos índices de alcoholismo y a la automedicación, pues la mayoría de los fármacos se metabolizan directamente en el hígado.

Explicó que para evaluar el deterioro cognitivo empleó el Modelo de Hiperamonemia, recomendado por la Sociedad Internacional para el Estudio de la Encefalopatía Hepática y Metabolismo del Nitrógeno.

El exceso de amonio en el organismo induce neuroinflamación en modelos animales de encefalopatía hepática, y este hecho contribuye a su vez al deterioro cognitivo asociado a esta patología.

Dicho mecanismo consiste en que los modelos murinos –en este caso ratas Wistar– ingieran una dieta rica en amonio para inducir la neuroinflamación típica de encefalopatía hepática y deterioro cognitivo.

“En el laboratorio el amonio se mezcló con alimento y se les suministró a las ratas durante un lapso de ocho semanas, posteriormente empezaron a tener trastornos neurodegenerativos, cognitivos, motrices, conductuales y metabólicos.”

Tras evaluar el deterioro cognitivo y motriz por medio de pruebas de memoria-aprendizaje y coordinación motora, realizar exámenes bioquímicos, evaluar el número de neuronas dañadas mediante un estudio a nivel neuronal de corteza prefrontal, se trabajó en la reversión de los daños a través del aceite de linaza, comentó.

Cabe señalar que el uso del aceite de linaza, el cual se extrae de la planta Linum usitatissimum, es frecuente dado su alto contenido de ácidos grasos.

Ocaña Sánchez detalló que el 50 por ciento de la composición del aceite de linaza es alfa-linolénico o ácido graso poliinsaturado omega 3, lo que significa que tiene propiedades antiinflamatorias, antioxidantes, anticancerígenas y neuroprotectores.

En este sentido, se emplearon dosis de 0.26 y 0.52 mililitros por kilogramo (ml/kg), aunque esta última dosis generó efectos más notorios que la primera.

Al término, los resultados fueron favorables pues se dio una reversión impresionante de daño neuronal, de memoria a corto y largo plazo.

Marcos Fernando Ocaña, quien egresó de este posgrado en 2016, demostró su orgullo por los avances de la investigación; sin embargo, la idea en un futuro es analizar el consumo del aceite de linaza a nivel hepático. “Se ha visto que el modelo simula los daños cognitivos, pero no el daño hepático”.

Aseguró que todo lo que tiene que ver con daño hepático no tiene cura, pero esto puede implementarse como tratamiento paliativo.

“Lamentablemente no existe terapia para el hígado, se conoce el complejo B y la silimarina (cardo mariano) como coadyuvante para problemas hepáticos pero no curan, solamente mejoran la calidad de vida del paciente. Gracias a los resultados del aceite de linaza le apostamos a seguir trabajando para encontrar opciones más adecuadas y probarlo en diferentes situaciones.”

El hígado es muy delicado de tratar, no queremos llegar a la parte quirúrgica o al trasplante, pues aunque este órgano se regenera por sí solo, llega un momento en que ya no puede más, agregó.

A propósito de lo anterior, destacó que gracias a una beca del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) tuvo la oportunidad de realizar una estancia de seis meses en el Laboratorio de Histología y Psicobiología de la Universidad de Guadalajara, donde aprendió la técnica de conteo neuronal y cortes cerebrales.

Asimismo, en el último semestre de la maestría hizo otra estancia, pero con gastos pagados por parte de la Universidad de Montreal, Canadá, donde trabajó sobre el mismo tema.

El universitario seguirá investigando las propiedades del aceite de linaza

Deje un comentario. Sus datos no son obligatorios y será revisado para aprobación.